Monumento a la Batalla de Iyen-Oursta

Basic

Portion size:
1

Industry

Type Info

Type ID:
59188
Graphic ID:
25007
Radius:
6,000 m
Sound ID:
20803

Description

Este monumento conmemora el sacrificio de todos los que murieron o resultaron heridos en la batalla de Iyen-Oursta.

Que prevalezca la paz y nunca más una guerra vuelva a apagar estas estrellas.


La batalla final de la guerra Gallente-Caldari se libró en el sistema de Iyen-Oursta a finales del 10 a. CY. Tanto gallentes como caldaris consideraban este sistema exterior de la colonia —que había intentado permanecer neutral en lo que, a efectos prácticos, era una guerra civil interestelar— un lugar de relevancia estratégica. Inevitablemente, ambos bandos se movilizaron para hacerse con el sistema, desencadenando una gran batalla, recordada históricamente como la primera en la que imperios no jovianos utilizaron en masa naves controladas por cápsulas.

Seguros de sus posibilidades de ganar, ambos bandos lo dieron todo en la batalla. Los gallentes desplegaron un gran ejército de drones y portanaves, mientras que los caldaris usaron sus fragatas más avanzadas, recién equipadas con la tecnología capsulista proporcionada por los jovianos. La batalla resultante fue la segunda más grande que Nuevo Edén había conocido hasta la fecha, solo eclipsada en escala y destrucción por la de Vak-Atioth entre amarrianos y jovianos.

La batalla de Iyen-Oursta se alargó un día entero, con enfrentamientos activos por todo el sistema, mientras uno de los bandos intentaba asestar el golpe de gracia. Tras 15 horas de combate incesante, los caldaris decidieron retirar las fuerzas que aún les quedaban en buen estado, cediendo el campo de batalla a las flotas de drones gallentes. Naturalmente, la Federación reclamó la victoria como el bando que se hizo con el control del sistema. Pero los caldaris también clamaron victoria, alegando en su caso haber provocado muchas más bajas en las pesadas naves gallentes que las que habían sufrido ellos en sus flotas de fragatas.

Aunque, desde un punto de vista estratégico, los gallentes lograron su objetivo, fue a un precio mucho más alto de lo que habían previsto. Por su parte, los caldaris contaban con que las fragatas controladas por cápsulas les concedieran una clara ventaja, pero no fue así. Al final, aunque sus fragatas obstaculizaban con éxito los intentos de los gallentes por montar ofensivas decisivas, no pudieron superar la envergadura puramente industrial de la Federación ni su capacidad para reconstruir flotas de drones.

Con la victoria disputada y varada en un punto muerto estratégico, la guerra Gallente-Caldari se redujo a una larga y lejana serie de escaramuzas en las fronteras y los sistemas en disputa. Las regiones centrales se dedicaron a reconstruir el Estado y la Federación, dando a la guerra la continuidad justa simplemente para satisfacer el sentimiento patriótico de ambos bandos. Apenas se reclamaba la paz y, al final, el conflicto acabó pasando a un segundo plano, a veces incluso reducido a una calma chicha que solo se agitaba cuando estallaba algún enfrentamiento fronterizo.

Al final, el estado de guerra se tornó en una mera formalidad, llegando incluso a cesar las incursiones ocasionales a medida que los imperios centrales empezaron a volcarse en la fundación de CONCORD y la negociación de acuerdos interestelares. Para el año 12 CY, los diplomáticos de CONCORD por fin tenían la certeza de que ya se podía firmar un acuerdo de paz. Tras seis meses de conversaciones, quedó claro que ninguno de los bandos deseaba continuar la guerra y, sin duda, que nadie quería que se repitiera la batalla de Iyen-Oursta. La paz se oficializó con el Tratado de Tierijev, el otro gran sistema disputado; pero, en realidad, fue en Iyen-Oursta donde la guerra Gallente-Caldari terminó de verdad.